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Altamirano Enciso, Alfredo José. Comprometiendo la estructura osteo-facial de las poblaciones humanas del Antiguo Perú por la Leishmaniasis Tegumentaria de forma mucosa. [Doutorado] Fundação Oswaldo Cruz, Escola Nacional de Saúde Pública; 2000. 211 p.

ANEXO 3- DOCUMENTOS DEL SIGLO XVI SOBRE LTA

Según cuatro fuentes etnohistóricas del siglo XVI (PIZARRO 1533; SANTILLAN 1537; LOAYZA 1586 y AVILA 1598), durante el imperio de los Incas o Tawantinsuyo (1,460-1,532 D.C.) habían centenares de grupos humanos llamados mitmaq o "mitimaes" que se organizaban através de ayllus o familias consanguíneas. Un tipo de estos fueron los piña-mitmakuna que era la denominación despectiva para comunidades renegadas y subversivas confinadas para los cocales de la ceja de selva(55). Es decir, eran prisioneros condenados a trabajos forzados en un medio subtropical hostil.

ESPINOZA (1990), menciona que aquellos renegados eran los esclavos de los cocales estatales y del "sapan-Inca", sin embargo, su número no ascendía a muchos millares en el imperio. Indica que las clases sociales, de acuerdo con las concepciones andinas, tenían un origen divino y estaban insoslayablemente jerarquizados. La elite gobernante, compuesta por las panacas cusqueñas y cuyo representante máximo era el Inca, se contraponía en el otro extremo social con los huaccha que constituían la totalidad de la población campesina y comprendían de los mitayos, yanacona, acllas, artesanos y reclutas para el ejército, unos tenían mayor nivel que otros de acuerdo a su capacidad laboral y fidelidad. Los piña-mitmakuna eran prisioneros de guerra, cuya designación se extendía hacia los hijos y mujeres, y estaban considerados en el status social más bajo(56).

Así, bajo esta presión política muchos ayllus se rebelaron principalmente de las naciones Cañar, Carangue, Cayambe, Chacha, Pasto y Quito (hoy Ecuador). Hubo fuerte conflicto social. Luego, estos grupos fueron destinados para la esclavitud y trasladados con sus famílias y jefes o "caciques" a las quebradas cálidas y profundas de la selva alta y a la chaupiyunga de la vertiente oriental para vivir del cultivo de la coca. Estos cocales eran tierras pertenecientes al Estado. Los piñas moraban en chozas circulares, formando aldeas o marcas localizadas en alturas escarpadas y próximo a las terrazas de cultivo o andenes. Ellos, además, producían sus propios alimentos, criaban llamas y según ESPINOZA (1990), tenían una vida ruin.

En 1533, el español Pedro PIZARRO relata la frecuencia de indios migrantes que adquieren el "mal de las narices" al internarse en los pisos ecológicos yunga y quechua, anotando la siguiente descripción:

"... los que entran en los Andes les da un mal en las narices a manera de Sancto Antón, que no tiene cura, aunque hay algunos remedios para entretenelle, al fin les vuelve y los mata. Esto da a todos los indios que entran, como no sean naturales nascidos y criados en estos Andes, y aún a los que nascen en ellos, les toca a algunos este mal y por esta causa hay tan pocos" (PIZARRO 1571 [1917: tomo VII]).

En 1537, el cronista Fernando de SANTILLAN expresa la frecuencia de mortalidad de indios que van a beneficiar la coca tanto en las vertientes del Pacífico como en la yunga oriental, rescatando la siguiente transcripción textual:

"Sabrás por cosa muy cierta que los ingas, señores de estas tierras, cuando conquistaban una provincia de gente brava y feroz y hacían daño al ejército de los ingas, o que algunas tierras conquistadas y pacíficas se les rebelaban, después de muertos, muchos millares de los delincuentes y hartos de sangre y matar, los que dejaban vivos, a estos enviaban a beneficiar y criar esta coca como castigo y destierro grandísimo, y de estos es la mayor parte de los que hallaste en el beneficio de la coca cuando entraste en esta tierra, y asi hallarás indios cañares, cayampis, quitos, pastos y de otras naciones muy remotas y que los ingas, señores de estas tierras los transplantaron, como esta dicho, por destierro y castigo de los delitos que cometieron, y no digas ni creas que indios de otras partes entrasen a coger, ni sacar, o beneficiar coca" (SANTILLAN 1572 [1879: 117]).

Em 1586, cuando el misionero Rodrigo de LOAYZA se internó en las estribaciones andinas registró la siguiente observación:

"... los indios cobran una enfermedad que llaman andeongo, que es como la del monte amazónico, que les da en las narices, se las comen y crían en ellas gusanos" (LOAYZA 1586 [1889: 592 y 601]).

En 1598, el cura Francisco de AVILA conocido como el "extirpador de idolatrías", menciona que uno de los dioses de Huarochiri, llamado Ñamsapa, tenía "fenda-de-lobo" y confundida como uta. Esta divinidad, hijo de Pariacaca y del Rayo, fue el héroe fundador de los Yauyo y Huarochiri que vivía en Mama, Chosica, y dominaba las regiones Chaupiyunga y Quechua, área endémica de LTA que afectaba dramaticamente a los pobladores huarochiranos desde tiempos inmemoriables (ARCE 1916, HERRER 1957). Asimismo, estos habitantes praticaban ritos de pasaje de adolescente a adulto mediante cortes y mutilaciones faciales en honor a Ñamsapa (AVILA 1598; WEISS 1984). Inferimos, según este dato, que los hombres de Huarochiri se mutilaban la cara no como un castigo, sino era una característica cultural en honor al dios de las montañas, Pariacaca, Pachamama o Ñamsapa através de traumatismos agudos que en casos severos habrían afectado la estructura ósea naso-palatina.

Finalmente, durante el Tawantinsuyu había una fiesta ceremonial llamada Capac Situa (LASTRES 1951). Esta ocurría en el mes de octubre y simbolizaba la época de culto a los ancestros, la purificación del espíritu y la limpieza de las enfermedades. Sobre este profundo sentimiento de religiosidad andina, TELLO (1931) decía que los alfareros intercambiaban sus piezas periodicamente al ritmo del calendario oficial agrícola, aludiendo diseños, temas, escenas y símbolos según el recuerdo del mito ceremonial. Y gracias a las representaciones de la cerámica estos mitos se mantuvieron latente.


55 - Se llama así a un piso ecológico tropical entre 2,500 y 500 m.s.n.m. que mira a la cuenca del Amazonas. Los indios llamaban de Rupa-rupa. Allí, el clima era húmedo con exuberante vegetación que permite la proliferación de insectos vectores y la presencia da uta que desgarraba las caras de los piña-mitmakuna y los transformaba psiquicamente en sumizos.

56 - Estos enfermos son individuos de clase social baja, pobres, humildes, hediondos, desaseados, desconfiados, ariscos y consideranse repudiados por la sociedad por poseer rostros desfigurados. Psiquicamente se sienten incurables y horribles, tratan de ocultarse y a veces tienen deseos de suicidio. Son solitários, exhiben depresión, frustración y un complejo de inferioridad. Si tiene familia, la mujer será quien se ocupa de trabajar para conseguir alimentos y ropa para los niños y el marido utoso. Mientras tanto, los hijos en la escuela de la comunidad, donde mora el leishmaniásico, son víctimas de burlas de sus compañeros, repercutiendo psiquicamente en ellos (TEJADA 1973: 149).

  

 
 
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