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Altamirano Enciso, Alfredo José. Comprometiendo la estructura osteo-facial de las poblaciones humanas del Antiguo Perú por la Leishmaniasis Tegumentaria de forma mucosa. [Doutorado] Fundação Oswaldo Cruz, Escola Nacional de Saúde Pública; 2000. 211 p.

6- MATERIAL Y METODOS

Las colecciones osteológicas que fueron usados en este estudio comparativo con los pacientes de LTA del Centro de Pesquisa Hospital Evandro Chagas (CPq-HEC), Fiocruz, RJ., fueron Makat-tampu (MT), Ancón, Huarochiri, Chilca y Zapán, localizados en el Departamento de Lima, siendo el material de Makat-tampu la base de nuestra pesquisa. Sin embargo, las otras colecciones no fueron revisadas en su totalidad debido a la falta del contexto biocultural (Vide Fig. 10). Cabe destacar que la distancia actual de MT al área endémica de LTA se encuentra entre 40-60 km hacia el este del valle medio del río Rímac.

6.1- MATERIAL OSTEOLOGICO

Existen dos grupos de materiales óseos. Uno, son los casos actuales del Centro de Pesquisa Hospital Evandro Chagas (CPq-HEC), Fiocruz, RJ., y otro, el material arqueológico. El primer grupo consiste de 7 casos seleccionados de una muestra de 130 casos confirmados de LTA (5,38%). Esta pequeña muestra se compone de 6 hombres y 1 mujer adulta, mayores de 35 años de edad, de condición humilde y estaban ligados a actividades agricolas en su infancia y adolecencia.

El segundo grupo es el material de Makat-tampu que incluye una serie de 241 cráneos adultos del período Incaico. Este material se encuentra depositado en el Departamento de Antropología Física del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAH), sito en Pueblo Libre, Lima.(26) Desafortunadamente los esqueletos post-craneales de estos individuos no han sido encontrados en el Museo. Al parecer, no fueron colectados en el campo. Los cráneos se encuentran catalogados y correctamente ordenados en andamios de metal de 2.20 m. de altura y cada especimen está protegido por un soporte de plástico.

En síntesis, el material estudiado consistió de 241 cráneos procedente de MT y respecto a las otras colecciones reiteremos solamente fue revisado algunos ejemplos debido a la ausencia del contexto arqueológico. Este problema se repite en la mayoría de las colecciones osteológicas peruanas cuyos registros arqueológicos se encuentran deteriorados o perdidos por causas de humedad y polvillo del local.

 

Fig. 10- Mapa de la costa central. Ubicación de Makat-tampu y otros sitios estudiados.

 

La descripción detallada del contexto(27) biocultural o arqueológico del cementerio de MT permitió entender las condiciones de vida que tuvieran aquellas antiguas poblaciones humanas y enmarcar el presente estudio. Así, este dato es útil para entender la relación entre el modo de vida, el patrón individual, las diferencias poblacionales de los antiguos hombres y la presencia de dolencias (BUIKSTRA & COOK 1992).

6.1.1- El Cementerio de Makat-tampu

A pesar de la limitación contextual de los cementerios arqueológicos del Perú, logramos colectar la siguiente descripción. Las ruinas de Makat-Tampu o Makatambo se encuentran en la margen izquierda del valle del Rímac, a unos 15 Km del Océano Pacífico y al noroeste del complejo Maranga (ERICKSEN 1951; SHADY 1982). Localizado a 137 m.s.n.m., en la cuadra 50 de la Avenida Argentina que une Lima y El Callao, Departamento de Lima y en la costa central del Perú. Fue descubierto por Julio C. Tello en 1937 y excavado por Julio Espejo Núñez y el personal del MNAAH, entre noviembre de 1944 y enero de 1945. Durante las excavaciones de salvataje, el sitio estuvo siendo destruído con el propósito de construir una factoría.

El valle del Rímac es uno de los mayores de la costa central. En su desembocadura tiene una extensión irrigable de 25 km de este a oeste. El sector norte se une con la cuenca del río Chillón o Carabayllo y en el sur, un gran ramal llamado río Surco llegaba hasta Chorrillos y Armatambo. Forma una cuenca joven, de fuerte pendiente y en épocas de intensas lluvias (verano) producen deslizamientos e inundaciones que afectan los poblados de Barba Blanca, Chosica, Huinco, Matucana y Tamboraque.

En el siglo XVI, la ecología humana del valle del Bajo Rímac comprendía un extenso bosque de algorrobos, caña bravas, chilcos, huarangos, lúcumos, molles, paltos y pacaes, entre otros, que llegaba hasta las estribaciones de los cerros de Ate, Vitarte, Huachipa, Lurigancho y Comas que permitía la vida de venados (Odocoileus virginianus), camélidos (Lama glama), perros (Canis familiaris), zorros (Pseudolopex sechurae), monos, tigrillos, fauna volatil, roedores, serpientes, lagartijas y batracios, entre otros. Además, los hombres vivían de la agricultura, artesanía, pesca y mantenían una compleja red de canales de irrigación, hechos de barro y donde crecían copiosamente plantas de caña o carrizo y quincha (ROSWTOROWSKI 1978). Asimismo, este valle mantenía diversas zonas fangosas y lagunas en el litoral donde puede haber vivido una copiosa cantidad de mosquitos y flebotomíneos que atormetarían cotidianamente a los agricultores. Actualmente estos invertebrados se redujeron a las zonas de Ñaña, Chosica y Matucana.

Uno de los puntos más sobresalientes del valle era y es el cerro San Cristobal (350 msnm) que para los grupos nativos era un lugar sagrado y considerado el Apu de Lima donde se realizaban diversas practicas rituales y ofrendas.

El sitio, compuesto de 2 montículos de barro (A y B), fue construído en las técnicas de adobitos(28) y adobón.(29) El montículo A tenía una altura entre 3-4 m y el B entre 2,50-3,50m. Ambos, con abundante relleno de cantos rodados, grava y arena, y pertenecían al complejo hidraúlico Maranga. Las 2 trincheras y 7 cateos demostraron que la estructura interna estuvo regularmente intacta y tenía varios niveles de construcción.

En el Montículo A, las excavaciones mostraron 4 capas estratigráficas, siendo las 3 primeras de técnica constructiva de adobitos, definiendo 2 pisos arqueológicos y la cuarta capa es de técnica adobón. La mayor ruptura estratigráfica ocurre entre ambas técnicas constructivas. Los huaqueros destruyeron los detalles de este contexto.

Las paredes de adobón eran de forma trapezoidal, ancho en la base (1,20 m) y angosto en la parte superior (0,60 m). Para unir estos adobones emplearon una argamasa de barro. Los muros fueron sinuosos en la periferia y formaban esquinas irregulares. Esta técnica arquitectónica permitía soportar los frecuentes fenómenos de terremotos y temblores, propios de la costa central andina. El interior de las casas tenían estuco de barro fino y pintura amarillo. De igual manera, sucedía con las plataformas ubicadas al interior de los cuartos.

ERICKSEN (1951), revela que los entierros humanos proceden del montículo B, donde fueron encontrados en posición flexionada, sentada, con envoltorio textil simple e indica un patrón funerario local. Además, había un osario que caracterizaba al grupo social del pueblo perteneciente a la ocupación Inca. No hay información sobre las áreas de enterramiento, sus dimensiones y la contemporaneidad de estos contextos funerarios. Así, los datos de la paleopatología sin la información de las prácticas mortuorias pueden introducir errores en su interpretación.

Además, Ericksen menciona que la cultura material incluía herramientas de madera, semillas de algodón, calabaza, hojas de coca, frijol, lúcuma, maíz (tuzas o corontas), pepas de pacae, papa, zapallo, fragmentos de carrizo,(30) y huesos de pescado y camélidos. Además, se hallaron fragmentos de tejido llano y enrrollado, cerámica fina de los estilos Nievería del Horizonte Medio, tiestos sencillos y decorados con pintura tricolor (negro, blanco y rojo) de los estilos Chancay, Huancho, Ichimay e Inca del estilo Cuzco polícromo (Vide Fig. 11).

Sobre esta información se desprende que los MT eran basicamente agricultores y la vida cotidiana estaba ligado al control de los canales en área de densa vegetación.

6.1.2- Antropología Biológica

El estudio craneométrico realizado por ERICKSEN (1951), revela que los hombres de MT, de ambos sexos, tienden hacia formas alargadas y grandes a diferencia de los grupos Chancay y Chillón, que son más esféricos y pequeños. La mayoría de los hombres y mujeres de Makat-tampu tienen un contínuo frente rugoso (brow ridges), mientras que los otros dos grupos costeños tienden hacia una forma suave e intermedia. Las protuberancias del frontal (bosses) tienden a ser más pequeños que las de Chillón y Chancay.

La elevación sagital es marcada en hombres, pero esta diferencia no es evidente en las mujeres. Makat-tampu y los cráneos Sub-Chancay (valle del Chillón) tienden hacia eminencias parietales más grandes que los cráneos Chancay. La fosa glenoidea de Makat-tampu parece ser más raso que los otros grupos.

 

Fig. 11- Fragmentos de cerámica Inca procedente de Makat-tampu. Estilo Cusco polícromo. Estos cacos son de formas de aribalos o puyños.

 

Las órbitas son oblongas, en cambio las de Chancay y Chillón son romboidales. La proyeción del malar es antero-lateral. Los huesos nasales de Makat-tampu son más altos y alargados que los de Chancay y Chillón, y un correspondiente porcentaje elevado de cóncavo-convexo y perfiles nasales rectos y concavidad estrecha. Esta diferencia ocurre principalmente en mujeres.

Las mandíbulas de Makat-tampu parecen ser más grandes y con mentón cuadrado (chinned) que las de los otros grupos. La perdida de dientes ante-mortem es apreciablemente grande en la serie de Makat-tampu que en los otros grupos. La ocurrencia de abscesos alveolares en hombres es similar entre Makat-tampu y Chancay, y ambos muestran menos abscesos que la serie Sub-Chancay. Las mujeres de Makat-tampu tuvieron frecuencias más elevadas de caries y abscesos alveolares que las mujeres Chancay.

La estructura anátomica craneal revela que, de acuerdo al índice de Broca, los hombres de Makat-tampu tienen: un índice craneal de 82 que corresponde al tipo braquicráneo, el índice de altura craneal es hipsicráneo (77), el índice largo-altura es metriocráneo (94). El índice facial total es euriprosopas (84), indice facial superior es meseno (51), índice orbital es mesoconco (82), índice nasal de leptorrino (46) e índice máxilo-alveolar de braquiuránico (120)(Vide Tabla 10). Además, algunos de los cadáveres tenían la deformación cefálica fronto-occipital o tabular erecto y bilobulado.

Tabla 10- Descripción craneométrica del individuo de Makat-tampu.

INDICES

HOMBRES

MUJERES

TIPO

Cranial

82

83

Braquicráneo

Altura-maxima

77

77

Hipsicráneo

Ancho-máximo

94

93

Metriocráneo

Facial total

84

83

Euriprosopas

Facial superior

51

52

Meseno

Orbital

82

83

Mesoconco

Nasal

46

48

Leptorrino

Maxilo-alveolar

120

115

Braquiuránico

Fuente: ERICKSEN (1951).

Los españoles, después de 1535, empezaron a talar los árboles del bosque del Rímac desestructurando paulatinamente la ecología humana indígena, incluyendo cientos de sitios arqueológicos. Siendo la madera y el carbón los productos más demandados. Actualmente, por acción del crecimiento urbano, la industria y el vandalismo de los huaqueros, el sitio arqueológico de Makat-tampu ha sido totalmente destruído.

 

6.2- MATERIAL ICONOGRAFICO

Sobre el material alfarero hemos reunido una pequeña muestra de 90 imagenes del arte mochica concerniente a las representaciones de mutilaciones faciales que incluyen a LTA colectado de los trabajos de TELLO (1938), WEISS & ROJAS (1961), URTEAGA-BALLON (1991) y de diversos artículos de parasitología humana (PESSÕA & BARRETTO 1948; LAINSON & SHAW 1998; y otros). La mayoría de los ceramios proceden de la fase Moche IV, entre los siglos IV-VI D.C. Este material nos ayudó a entender que la uta está ligado a grupos agricultores y ceramistas.

Lamentablemente, no hemos podido estudiar detalladamente las piezas alfareras por la limitación del tiempo y por encontrarse en museos de los EE.UU., Europa y en la ciudad de Trujillo, Perú. Existe una biblioteca de imagenes Mochica colectada por DONNAN desde 1965 en Los Angeles, California (DONNAN 1975, 1978)(31). Sobre este universo nuestra muestra representa menos que el 1% del complejo arte mochica. A pesar de estos problemas el método iconográfico fue aplicado en este estudio.

6.3- METODOS

Nuestra secuencia metodológica también se divide en 2 etapas. Este trabajo fue realizado de la seguiente manera:

1)- En la primera etapa, realizamos el estudio de casos actuales de LTA con mutilación del macizo facial y la revisión bibliográfica.

2)- En la segunda etapa, proseguimos con el análisis del material arqueológico. Esto permitió la correlación de los datos con los criterios de interpretación. Ahora veamos los métodos que se aplicaron en estas etapas.

6.3.1- Métodos de la Etapa I

Nuestro estudio empezó en el CPq-HEC, Fiocruz, Rio de Janeiro, entre mayo y noviembre de 1998. Y así, en este centro de pesquisa realizamos la siguiente metodologia:

1)- La revisión de historias clínicas conocidas, series de autopsias y levantamiento de literatura. Este estudio se realizó en el Centro de Referencias de Leishmaniasis y este material ha sido colectado desde 1992 por el otorrinolaringólogo João S. Moreira (co-orientador de esta tesis).

2)- Se tomaron examenes radiológicos paranasales, siguiendo el método de MOREIRA (1994). Asimismo, en el exámen otorrinolaringológico (ORL) se utilizó el espejo de García, espéculo nasal, ópticas tópicas de 0 y 90 grados y espátulas descartables para la observación directa del revestimento mucoso de las cavidades nasal y oral.

3)- Los casos detectados con posibles destrucción ósea fueron seleccionados para ser tomados placas radiográficas y tomografia axial computarizada con intervalos de medio centímetro en 2 normas: anterior y basal (oral), para cada caso.

4)- El establecimiento de parametros metodológicos y la definición del patrón patológico óseo.

 

6.3.2- Métodos de la Etapa II

En la segunda etapa, proseguimos con el análisis del material arqueológico. Este estudio fue realizado en el Laboratorio de Antropología Física del MNAAH, Lima, entre diciembre de 1998 e febrero de 1999. Y así, desarrollamos la siguiente metodología:

1)- Nos concentramos en la muestra de Makat-tampu por haberse detectado algunos casos y aplicamos el método paleopatológico. En este estadío de trabajo se aislaron los casos que presentaban señales de destrucción de la cavidades nasal y oral, teniendo en cuenta las alteraciones tafonómicas. Se tomaron fotos y slides de la posible casuistica. Además, realizamos la búsqueda de fichas y registros de procedencia en el centro de catalogación y registro del MNAAH. Los criterios para escoger este sitio fueron la conservación del material, poseer contexto arqueológico, tratarse de un grupo agricola y su proximidad al área endémica de LTA. En esta etapa de investigación tuvimos el apoyo de los Drs. Hilda Vidal, Uriel García y Gino Lombardi (destacados médicos especializados en paleopatología) para discutir los casos patológicos.

2)- La aplicación de los métodos estimativos de la edad y del sexo através de la descripción detallada de los cráneos paleopatológicos.

3)- Comparación con los parametros establecidos en la primera etapa.

6.3.3- Método Osteo-patológico

Reiteramos que este método consistió en observar y describir las alteraciones destructivas, siguiendo el método de MOREIRA (1994), causadas por LTA en la casuistica del CPq-HEC, Rio de Janeiro, entre 1998-99. Así, se observaron las placas radiográficas y tomografia axial computarizada con intervalos de medio centímetro en 2 normas: anterior y basal (oral), para cada caso. Se tomaron examenes radiológicos paranasales. Y en el exámen otorrinolaringológico (ORL) se utilizó el espejo de García, espéculo nasal, ópticas tópicas de 0 y 90 grados y espátulas descartables para la observación directa del revestimento mucoso de las cavidades nasal y oral.

6.3.4- Método Paleopatológico

Este estudio sigue el desarrollo de la teoría paleopatológica propuesta por ORTNER (1992, Vide Tabla 11), definiendo 2 etapas básicas: el área de investigación y la metodología. La primera, también denominado Subject Area, ha sido restringido a las cavidades nasal y oral porque según la revisión de literatura y nuestra pesquisa en el CPq-HEC, confirmó que la LTA de forma mucosa compromete seriamente y destruye esta estructura osteo-facial y nos sirve como indicador (ALTAMIRANO et al. 1999).

Tabla 11- Estadíos del desarrollo de la teoría en paleopatología.

AREA DE INVESTIGACION ® (Subject Area)

 

METODOLOGIA

Descripción analítica y ®

Cuantificación

CLASIFICACION

Relación con ®

Otras condiciones

Patológicas

EXAMEN DE

HIPOTESIS y

DESARROLLO DE LA TEORIA

Fuente: ORTNER (1992).

La segunda etapa es la metodología que se divide en la descripción analítica(32) de esta "subject area" y la cuantificación. En la paleopatología ósea el método básico es la observación macroscópica y la descripción detallada de lo anormal. Cada caso paleopatológico considerado compatible de LTA fue comparado a las lesiones patológicas modernas de LTA de forma mucosa, siguiendo el enunciado propuesto por BUIKSTRA & COOK (1980, 1992), el cual transcribe la siguiente premisa:

"A doença antiga em questão é suficientemente similar a uma doença moderna para que a semelhança de padrões signifique que as mesmas são relacionadas" (BUIKSTRA & COOK 1992: 49; traducido por S. Mendonça de Souza 1992).

Esta referencia refuerza el método de la analogía comparada aplicado en la presente investigación (SAMAJA 1996). Asimismo, cada caso patológico detectado permitió alcanzar un grado de certeza en el reconocimiento de la enfermedad o lesión. La descripción analítica de las estructuras comprometidas se encuentra en el grupo de los "anormales". Esta anormalidad se define como la alteración ósea ejercida por diversos mecanismos internos o externos del cuerpo humano manifestado tanto en la reconstrucción o crecimiento óseo (como la exostosis, hiperostosis, osteofitosis, osteomas, osteosarcoma, periostitis, etc.) como en la destrucción ósea (kiposis, lesiones osteolíticas, metástasis, "secuestro", fracturas por violencia, etc.).

Así, un caso patológico se define como aquellas que presenten alteraciones metastáticas con reacción periosteal, y antagonicamente, existe otro grupo con crecimiento óseo anormal. Lesiones con reborde irregular u homogéneo, superficial o profundo, eburnización, esquirlas, fractura, goma, vascularización o reabsorción ósea, etc. se encuentran en el complejo campo de la patología ósea. Esto permitió clasificar los casos y establecer relaciones a otras condiciones patológicas através del diagnóstico diferencial, prosiguiendo la hipótesis a examinar y finalmente el desarrollo de la teoría. En cambio, en la pseudopaleopatología ocurren fracturas por acciones antrópicas endógena o exógena, bioerosiones y deformaciones ocurridos en diferentes períodos del proceso post-mortem diagénico, cuya aceleración destructiva depende de la intensidad de los agentes tafonómicos: bióticos y abióticos (tipo de suelo, húmedad, soterramiento), excavación, transporte y almacenamiento (GOMIDE 1999).

Estamos considerando como "anormales" las perdidas óseas y no otras alteraciones porque la LTA de forma mucosa compromete destructivamente el presente "subject area", causando lesiones líticas. Sin embargo, hemos tenido mucho cuidado en descartar las pseudopaleopatologías que podían distorcionar nuestra investigación. Los casos detectados evidencian que el proceso destructivo surge de adentro hacia afuera, desde los cornetes medio e inferior de la cavidad nasal hacia el fondo de la cavidad oral como producto de infección sobreagregada. Por este motivo, sirve para nuestra investigación los casos metastáticos o lesiones osteolíticas (Vide Tabla 12), y después fueron comparados con la casuistica de LTA del CPq-HEC.

Tabla 12- Análisis paleopatológico de las estructuras comprometidas desarrollados en la investigación de LTA de forma mucosa.

 

 

 

NORMAL

 

 

 

 

OBSERVACION

 

 

 

 

 

EROSIONADOS

Sin reacción ósea o "bioerosión" Õ

-superficial

-profunda o corrosión

Cráneos del antiguo Perú ®

Com contexto

 

ANORMAL

 

con reabsorción ósea o lesión lítica Õ

-Engrosado

-"redondeado"

-borde fino

-ondulado

 

 

 

 

FRACTURADOS

Sin reacción

Ósea o "quebrados"®

-Peri-mortem

-Post-mortem

 

 

 

Con reacción ósea ®

-Engrosado

-"redondeado"

-borde fino

-ondulado

 

En la Tabla 12 dividimos a los anormales en: los erosionados y fracturados. Los que exhiben erosión(33) se subdividen en aquellos que tienen o no reabsorción periosteal. Cuando carecen de reabsorción ósea se conocen como bioerosión causada por agentes tafonómicos (bióticos o abióticos) y pueden ser superficial o profunda. Estos casos no son patológicos. FERRAZ (1977), menciona que la erosión es la perdida superficial de áreas de tejido óseo por acción mecánica, en general secundaria a la manipulación intempestiva de huesos friables, desgastes, raspados, acción de escobas duras sobre material húmedo, etc. pueden presentar o no señales de instrumentos que la ocasionó, mostrando siempre la pérdida de patina característica de las alteraciones recientes. Según GOMIDE (1999) este problema es frecuente en las epífisis de huesos largos que surge por remoción intempestiva del material y almacenamiento incorrecto, denominándose acciones antrópicas endógenas y/o exógenas, tal como ya fue mencionado. Sin embargo, en esta tesis reiteramos que el término erosión está orientado a los procesos infecciosos que pertenece al área de la medicina sea clínica o forense.

El grupo de erosión con reabsorción ósea, en cambio, es una lesión osteolítica que se caracteriza por su perforación y los criterios se definieron por aquellos cráneos que exhiben una superficie gomosa de color marrón claro o crema y pueden ser de reborde irregular, ondulante o redondeado, los cuales se combinan alternadamente en engrosado y fino. La reacción ósea, además, es su manifestación básica y localizado en el borde óseo erosionado y a la vez sirve como indicador de inflamación por vasculitis. Este criterio es ratificado por destacados paleopatólogos (ZIMMERMAN & KELLEY 1982; ORTNER & PUTSCHAR 1985; UBELAKER 1991; ORTNER 1992; MENDONÇA DE SOUZA 1995; y otros). Seguidamente, los cráneos con reabsorción osteo-palatina fueron observados y clasificados como infección según la morfología de lesión (BUIKSTRA & UBELAKER 1994).

Las fracturas(34), en cambio, pueden ser dividos en 3 grupos: 1)- los casos fracturados con reabsorción ósea, 2)- los casos sin reacción periosteal (peri-mortem) y 3) las fracturas no patológicas o quebrados. El primer grupo de los cráneos analizados presentan rebordes engrosado, "redondeado", ondulado, regular, fino y suave, y frecuentemente son casos pre-mortem exhibiendo reabsorción periosteal y regeneración del tejido o fusión de esquirlas formando un callo óseo. En cambio, los casos peri-mortem carecen de reacción periosteal y solamente los criterios del color, forma y sedimento pueden diferenciar de las fracturas post-mortem. En este tipo de evidencia se debe tener mucho cuidado en su interpretación y además, porque estarían ligadas a lesiones traumáticas severas que ocasionaron la muerte del individuo (VERANO 1998; GOMIDE 1999). Siendo este un dato importante para la medicina forense.

El tercer grupo son las fracturas no patológicas que pueden ser de carácter reciente o antigua, y por ende, no presentan reabsorción ósea. Seguimos a FERRAZ (1977), quien señaló que estos pueden tener origen espontánea por la acción de choques térmicos, disecación súbita, termofractura natural, etc. o son secundarias a la acción humana, produciendose rajaduras de orientación variada e irregular, y destacase en ellas por la ausencia de patina, los lascamientos secundarios y el punto de percusión visible. GOMIDE (op. cit.), quien sistematizó detalladamente la metodología pseudopaleopatológica, reitera que estos pueden ser de carácter antrópico endógeno y/o exógeno, además de otros múltiples factores. En el material de Makat-tampu es abundante las fracturas antrópicas tanto antiguas como recientes.

GOMIDE (op. cit.) revela que cada fase del proceso tafonómico evolutivo se caracteriza por un conjunto de agentes que actuan sobre el elemento biológico preservado, siendo atacado en los primeros días de muerte por necrófagos o bibliófagos, produciendo putrefacción y momificación, y por el enterramiento secundario (bioturbación o fragmentación biogénica). Asimismo, el grado de descomposición que ocurre en determinadas partes del cuerpo producen efectos que simulan patologías o cambios culturales como el caso de las grasas corporales o adipocera. La actividad animal o agentes bióticos que alteran los huesos produciendo pseudopaleopatologías, son causados por raíces, bacterias, necrófagos, hongos, insectos, moluscos y roedores. Asimismo, los mamíferos carnívoros como cánidos, felinos, ursidos y otros, también destruyen las superficies articulares y dejan marcas de mordedura canina en las epífisis de huesos largos y la tabla craneal. Los agentes no-bióticos suelen ocurrir por erosión química que incluyen la temperatura, ácidez del suelo, humedad, soterramiento del elemento biológico y la estructura química del hueso al tiempo de la muerte. La erosión mecánica produce alteración tipo "coffin wear" debido a pequeños movimientos del hueso colocado en una superficie dura, tales como el piso o un cajón de difunto. La exposición al sol en período prolongado ocasiona también un blanqueamiento del hueso sin brillo y rajaduras. También la exposición marina causa un efecto de blanqueamiento, escarificación y con depósitos de resíduos de algas o cracas. Estas últimas son crustáceos cerrípedos que se encuentran en el interior de la cáscara o caparazón incrustadas en las rocas y huesos del litoral.

Por otro lado, causas ceremoniales también producen alteraciones post-mortem, siendo el cráneo el hueso más propenso a sufrir modificaciones como ser montado en palos o cuerdas, clavado en el suelo, costurado, colgado en las casas, pintado y usado como recipiente o amuletos, produciendo erosión natural y trepanación (UBELAKER 1991). Siendo estas las causas principales de estas fracturas o bioerosiones. Además, las pseudopaleopatologías ocasionan, la mayoría de veces, "lesiones" semejantes a señales inespecíficos de infección. Con estas indicaciones proseguimos a realizar un correcto diagnóstico diferencial entre las patologías que se objetivó a detectar.

Las alteraciones patológicas óseas son producidas por numerosas enfermedades. Desafortunadamente, sólo entre el 15 y 20% de las enfermedades dejan marcas en los huesos (BUIKSTRA & UBELAKER 1994). Asimismo, diferentes condiciones patológicas pueden afectar el mismo hueso causando sinergismos o producir indicadores no específicos de estress como defectos dentarios (hipoplasia del esmalte dentario y detalles de microestructuras), líneas de Harris, alteraciones de crecimiento o periostitis. Estas categorias de desordenes que afectan al hueso pueden ser encontrados en el registro arqueológico. En cambio, los elementos óseos que exhiben lesiones líticas con reacción periosteal, como ya fue mencionado anteriormente, destacan: artritis, fracturas, enfermedades infecciosas, desordenes congenitos, disturbios circulatorios, tumores, desordenes metabólicos, endócrinos, enfermedades anemiantes, y otras misceláneas (ZIMMERMAN & KELLEY 1982).

Problemas en la paleopatología esquelética, como en las demás áreas de especialización, también limitan nuestro estudio. Así, ORTNER (1992) mencionó que uno de los problemas más serios de la paleopatología americana son aquellas que producen lesiones destructivas de la cavidad nasal, como ya fue dicho anteriormente. Tales anormalidades pueden ser causados por diversas condiciones patológicas, incluyendo cáncer maligno, hanseniasis, "goela-de-lobo", LTA, esporotricosis, paracoccidioidomicosis, tuberculosis, treponematosis y traumatismo (Vide Cap. 9- Discusión). Todavía no existe una sistematización de criterios y fundamentos metodológicos para diagnóstico diferencial entre estas entidades morbosas. Sin embargo, los pocos casos descritos pueden deslindar el proceso paleopatológico de LTA y alcanzar un grado de certeza en el reconocimiento de la enfermedad o lesión, y através de los cuales fue posible vislumbrar esta área del saber.

6.3.5- Métodos de estimación de la Edad

La importancia de estimar la edad de muerte y el sexo para este trabajo es cuantificar por género y edad los casos paleopatológicos y entender el patrón patológico de LTA en poblaciones antiguas y su reconstrucción paleodemográfica. Existen varios métodos que permiten estimar la edad en base al cráneo. Uno de estos es el método del desarrollo dentario que sirve para la edad de individuos subadultos, menores de 18-21 años (KROGMAN 1962; STEWART 1979; ORTNER & PUTSCHAR 1985). Este método provee el resultado más preciso, especialmente entre el nacimiento y 10 años de edad. Sin embargo, para subadultos entre 15 y 21 años, MERCHANT & UBELAKER (1977) encontraron diferencias considerables en la edad al comparar las técnicas del desarrollo dentario y el crecimiento de la raíz dental de una singular muestra arqueológica. El método del desarrollo dentario (UBELAKER 1991), basado en la calcificación y erupción dental, está fuertemente controlado por factores genéticos con una mínima influencia del medio ambiente. No obstante, enfermedades específicas, tales como el hipo-pituitarismo y sífilis, pueden modificar el ritmo del desarrollo dentario. La mayoría de enfermedades afectan los dientes en niños, asi como otras partes del esqueleto. Sin embargo, nuestro material se caracteriza por tener individuos adultos y la ausencia de infantes.

El segundo método es la abrasión de los dientes permanentes. Este consiste en que una vez completa la erupción de los 32 dientes alrededor de 18-25 años de edad, el individuo empieza a desgastar la caras oclusales e incisales de los dientes. El ritmo de desgaste dentario normal ocurre más intensamente en los primeros molares que en los segundos que empiezan alrededor de 30 a 35 años. Los incisivos se desgastan rapidamente después de 40 años de edad. Frecuentemente, los indígenas de 50 años a más carecen de dientes, siendo la alimentación y la actividad cultural dentaria los factores principales de desgaste.(35)

El tercer método es la sinostosis de la sutura esfeno-basilar propuestas por HRDLICKA (1952) y BROOKS (1955). Este consiste en la obliteración de esta sutura que ocurre alrededor de 35 a 40 años de edad (McKERN & STEWART 1957; GENOVES & MESSMACHER 1959). Sin embargo, muchos antropólogos físicos modernos han abandonado su empleo porque las modelaciones cefálicas intencionales alteran la edad de su fusión.

El cuarto método es la sinostosis craneana. Este consiste en que las suturas son claramente visibles en subadultos y adultos jóvenes. Luego, durante la vida adulta, ellas gradualmente desaparecen formando la unión de huesos planos adyacentes. En individuos viejos, muchos empiezan a obliterarse totalmente, formando la sinostosis (UBELAKER 1991).

TODD y LYON (1924) lograron cuantificar los cambios en la obliteración de suturas mediante un exámen detallado de cada una de ellas basado en 514 cráneos de hombres y mujeres tanto blancos como negros de edades conocidas. Ellos observaron los mismos cambios generales en la mayoría de suturas sin considerar el sexo ni la raza. El cierre usualmente empieza endocranealmente y avanza hacia el ectocráneo. No obstante, ellos fueron capaces de correlacionar los patrones de edad, señalando que:

"the individual variability in progress of suture union makes it unwise to depend too much upon the stage as an age maker, valuable as the indications may be when linked up with other features" (TODD & LYON 1924: 383).

Datos más detallados sobre la progresión de la edad de la obliteración de suturas fueron obtenidos por McKERN & STEWART (1957) en base a grandes series osteológicas de hombres norteamericanos. Ellos también concluyeron que el progreso de la obliteración tiene solamente una relación genérica con la edad.

Según el estudio de GENOVES & MESSMACHER (1959) realizados en cráneos indígenas y mestizos mexicanos observaron el grado de obliteración de las suturas encefálicas, principalmente las suturas sagital y lambdoidea, concluyendo que estas varían debido a las deformaciones craneanas intencionales. Estudios más refinados de este método fueron desarrollados por MEINDL & LOVEJOY (1985) estudiando 236 cráneos de la colección Hamann-Todd en Cleveland (Ohio) lograron precisar la obliteración del cráneo como un indicador de edad. Estimando la edad de aquella muestra, ellos encontraron una mayor confiabilidad de las suturas lateral-anterior que las suturas superiores del cráneo y la obliteración del ectocráneo superior hacia el cierre endocraneal. Ellos también observaron cambios en la edad para ambos sexos y grupos raciales diferentes. El método propuesto emplea la combinación de 2 sistemas (sagital y lateral) subdivididos en 10 puntos y 4 estadíos de obliteración(36) (UBELAKER 1991: 83).

Cada sitio está definido por centímetros, el cual se ha clasificado en los siguientes estadíos de obliteración:

0. Abierto; no evidencia de obliteración ectocraneal.

1. Mínimo, abarcado desde un puente corporal singular através de la sutura a casi 50% de sinostosis.

2. Significante; un grado marcado de obliteración pero alguna porción residual está incompletamente fusionado.

3. Completa. Totalmente obliterado.

6.3.6- Método de estimación del Sexo

Para la estimación del sexo a nivel craneano se hizo en base a las observaciones de ocho (8) rasgos principales: los arcos supraorbitarios, la robustez del proceso mastoideo, la glabela, la cresta occipital o nucal, las eminencias laterales del frontal, los dientes caninos, la robustez del hueso malar y los arcos zigomáticos. Asimismo, sirvieron de aportes la configuración iniana(37), según las indicaciones de GENOVES & MESSMACHER (Op. cit.), VIDAL & OGATA (1980) y otros. Estos elementos se encuentran en las fichas de análisis paleopatológico (Vide Anexo 2).

6.3.7- Método Iconográfico

PANOFSKI (1979), define a la iconografía como la rama de la historia del arte que trata del tema o mensaje de las obras de arte en contraposición de la forma. Sugiere, además, es una representación de episodios significativos dentro de una narrativa mítica. Es decir, un lenguaje por la imagen. El análisis iconográfico es un método estructuralista de la arqueología simbólica (PANOFSKI 1955, 1979; HODDER 1982a, 1982b).

Este método consiste en identificar y definir las unidades y objetos que actúan formando parte de las escenas, actos, pasajes y temas de los individuos representados en la cerámica mochica dentro del contexto iconográfico. Estas representaciones se encuentran dentro de una narración mitológica y ritual (HOCQUENGHEM 1987; CASTILLO 1989; MAKOWSKI 1994). Este método se divide en 3 niveles:

1).- La descripción pre-iconográfica consiste en separar cada uno de los motivos, como: animales, plantas, símbolos y seres humanos. En este nivel se identificó aisladamente cada uno de estos motivos y se definió las mutilaciones traumáticas de cada una de las piezas versus lesiones que se aproximan a LTA. Las piezas alfareras siguieron un estricto ordenamiento por fases culturales propuesto por el sistema Larco (LARCO 1938-39, 1948).

2).- El análisis comparativo es el núcleo de este método, siendo de carácter asociativo permite la elaboración de cuadros de frecuencia de los personajes, y entrecruza estadisticamente la distinción entre los utosos, verrucosos y mutilados con los ancestros o dioses mochicas, asi como determinadas plantas y objetos.

3).- La interpretación iconológica permite explorar aspectos de la idiosincracia y estilo de las piezas mochicas. En este nivel tratamos de buscar paralelos de narraciones etnohistóricas, principalmente com el dios del valle del alto Rímac llamado Ñamsapa, que tenía lesiones utosicas.

Para reforzar el método, WOBST (1977) defiende que el estilo no solo es producto de decisiones conscientes y deliberadas, sino esta cargado de múltiples significados sociales. Esta propuesta implica un cambio en la percepción, tanto del fenómeno del estilo como del rol del objeto figurado en la vida social. A pesar de esta limitación, el método iconográfico sirve para entender la información colectada por la paleopatología ósea.


26 - Este Departamento cuenta con más de 10,000 cráneos procedente de la costa central (sitios Makat-tampu y Ancón), costa sur (Nasca y Paracas), sierra norte (San Pablo, Cajamarca) y sierra de Lima (Huarochiri, Canta y Yauyos), procedente basicamente del Período Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío.

27 - La palabra contexto proviene del latin contexere que siginfica tejer, entretejer, reunir y conectar. En arqueología este termino es usado en una variablidad de situaciones que tienen en común la conexión e interrelación de objetos y elementos tanto en los casos particulares como en la asociación de estos casos (ALTAMIRANO 1995a). Recientemente la arqueología post-procesal ha orientado sus definiciones hacia 2 nuevas tendencias: la arqueología espacial y la arqueología contextual (HODDER 1982b).

28 - Es una técnica arquitectónica elaborada de adobes paralelepípedos pequeños de formas rectangular y cuadrangular. Se originó en el valle de Lurín hace 1,000 A.C. y se difundió al valle del Rímac en el período Intermedio Temprano (cultura Maranga o Lima) y perduró hasta el Horizonte Medio (Nievería y Pachacamac).

29 - Es otra técnica arquitéctonica prehispánica propia de la costa central peruana. Se originó en el valle de Chancay hace 200 años A.C. y se difundió al valle del Rímac en el período Intermedio Tardío y Horizonte Tardío. Era elaborado en bloques encofrados e intercalado de forma trapezoidal, y así construyeron palacios, templos, cementerios y huacas.

30 - También llamado quincha. Esta caña crece alrededor de ríos y canales costeños. Fue utilizada para construir casas simples, decoración de techos, corrales y cestería desde el período Precerámico Tardío o Arcaico hacia 3,000 A.C.

31 - El archivo Donnan, formado en The National Museum of Cultural History of the University of California (UCLA) desde 1965, cuenta con más de 120,000 diseños del arte mochica. Fue fundado por Christopher Donnan y está organizado para pesquisas científicas.

32 - El método análitico describe la esencia de lo anormal através de los criterios de alteraciones e irregularidades óseas que incluyen el tamaño, morfología del borde lesionado, color, sedimentos, tipo de destrucción y remodelación del tejido óseo (BUIKSTRA & COOK 1980 [1992]) y teniendo cuidado de la complejidad de las pseudopaleopatologías (GOMIDE 1999) y el DD hasta alcanzar la correcta interpretación.

33 - Del latín erosione y sinónimo de corrosión, desgaste y destrucción. Este término surge de las ciencias naturales. Empero, en esta tesis utilizamos ligado a la medicina y es definido como la consecuencia de una acción producida por una enfermedad infecciosa o traumatismo. Veamos algunos ejemplos, en la dermatología se usa como lesión leve de la piel que puede ser de orden patológica o traumática; erosión dentaria es la destrucción progresiva de los tejidos duros del diente; erosión palatina es la lesión mucosa del paladar; también existen la erosión cervical-uterina y la erosión recidivante de la córnea.

34 - Término proveniente del latín y también fue utilizado en sentido médico como un tipo de lesión. Acto y efecto de quebrar, romper del hueso; la fractura patológica ocurre después del traumatismo mínimo en la región donde el hueso se torno frágil debido a la lesión preexistente. Existen diversos tipos de fracturas: directas, indirectas, completas o incompletas, fracturas craneo-faciales o de Parry, de Dupuytren (tibia y peroné); las fracturas directas, cuando la lesión se encuentra en el punto de impacto del traumatismo; y las fracturas indirectas provocadas por la torción, tracción, flexión y compresión de la región afectada.

35 - A partir de la domesticación de plantas, hace 3,000 A.C., las poblaciones prehistóricas empiezan a desarrollar elevados consumos de carbohidratos surgiendo la caries dentaria y las enfermedades periodontales. Sin embargo, existen otros factores biológicos y culturales que alteran el ritmo de desgaste dentario como por ejemplo, las anomalias de posición, maloclusiones, la costumbre de morder hueso, cuero y ligamentos, la preparación de chicha de mandioca, incrustar objetos suntuosos en los labios, consumo hipercalórico, la deficiente higiene dentaria, la fuerza masticatoria de cada individuo, etc.

36 - La colección Hamann-Todd ha sido criticado por HOFFMAN (1987) porque posee posibles errores de la edad de la muerte. Muchas edades fueron estimadas por los anatomistas sin utilizar los documentos de óbitos. Sin embargo, este método será aplicado con reservas en el presente estudio.

37 - Inión es un punto craneométrico impar que se localiza entre la intersección del plano sagital medio y el borde rugoso nucal (BASS 1986: 56). En la base de la protuberancia occipital externa, entre los puntos Opistocráneo y Opistión. El grado de robustez permite la identificación del sexo y sirve para la inserción del músculo trapecio.  

 
 
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